Tras atravesar con calma el revirado puerto de montaña de Tizi n Tichka y ya en Marrakech buscaremos alojamiento (en
algunas épocas del año suele ser complicado). Os
recomiendo ,a pesar de estar un poco descuidado, aunque ahora lo han
adecentado un poco, el hotel Islane, que
está justo enfrente de la Koutoubia y a un tiro de piedra de
la plaza Djemma el-Fna. La plaza hay que visitarla cuando cobra vida a
la
puesta del sol. Podeis cenar por poco dinero en cualquiera de sus
muchos
puestos. Un paseo por el zoco y un té en alguna de las terrazas
con vistas a la plaza redondearán la noche. Si logramos
acceder (suele estar abarrotada) a la cafetería Argana , su zumo
de naranja con helado de limón es francamente recomendable .
Salimos por autopista hacia Casablanca
y Rabat para visitar en
Casablanca
(previo pago y tras los atascos de tráfico) la inmensa mezquita
Hassan II sobre el mar o el mausoleo de Mohamed V en Rabat.
O mejor podemos tomarnos dos
días para hacer la ruta por la costa desde Essaouira (la antigua Mogador), a 175
km
de Marrakech, con su magnificas murallas y sus puestos de pescados y
mariscos a la entrada del puerto, para proseguir disfrutando de
paisajes y acantilados por Safi y Oualidia (famosas sus ostras) hasta
El Jadida, que tiene una parte portuguesa que es Patrimonio de la
Humanidad pero que está totalmente deteriorada y sucia . Desde
allí tomamos de nuevo la autopista hacia Casablanca.
Tras abandonar la autopista cerca de
Souk el
Arba, nos desviaremos hacia Ouazzane, para llegar a Chauen (por una
carretera muy deteriorada) a la tarde para
pasear por su medina, alojarnos en el reformado Asmaa (riad chaouen) que tiene el pueblo a sus pies y es todo un placer escuchar
desde allí la llamada a la oración ), ir al hamman y
cenar
en la plaza.
Desde Chauen, podemos volver a Tanger
o seguir
a Ceuta para, tomándoselo con calma en la frontera, atravesar el
estrecho de vuelta a Europa.
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